Pérez Reverte y la literatura infantil. 0
A Pérez Reverte no le ha gustado, aunque podríamos darlo por hecho y no malgastar espacio, una supuesta noticia sobre la eventual revisión de los cuentos infantiles para eliminar lecturas machistas o la transmisión de roles que puedan ser inadecuados. Partiendo de que la noticia es más falsa que un billete de tres euros (pero no es la primera vez que nuestro ídolo se traga una trola como esta hasta la mismísima bola, sin rubor, véase http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=4247&id_firma=8950esos siniestros funcionarios que ahora van por los patios de ciertos colegios vigilando que los niños no usen en el recreo otra lengua que la obligatoria),
Pero lo importante es la muestra de falta de capacidad imaginativa, de ingenio, de gracia, de, en definitiva, lo que define a un escritor. Sobresalir de la media y aportar algo nuevo, mas allá de cliches rancios y chascarrillos de barra de bar. Véase Caperucita y el lobo machista.
Si Reverte tuviera una centésima parte de la cultura de que alardea conocería los libros de James Finn Garner, Cuentos infantiles pollíticamente correctos, que van por el tercer volumen y aún promete ofrecernos “el patito que fue juzgado por sus valores internos y no por la apariencia externa”. El cuento de caperucita que nos ofrece Garner tiene mas ingenio en una línea que todas las columnas de nuestro ídolo juntas.
Pero este Reverte me recuerda a un corto que ví hace quince años: se llamaba “la Deuda Externa”, trataba de Argentina y constaba de un marcador instalado en el centro de la ciudad que mostraba cómo se iba acumulando (dolar a dolar, a una velocidad vertiginosa) deuda sobre deuda por el devengo de intereses. Pues así me imagino que se ve ete pobre hombre en su imaginación, salvo que el contador que tiene instalado en su despacho muestra los libros que cree haber leído y de los que tanto presume.