Pero en el trabajo somos profesionales que no queremos vivir de nuestros órganos genitales, sino de la inteligencia que hemos producido.
Una magnífica carta al director en el Diario SUR del pasado domingo 14 de febrero.
Muchos aún nos confunden con un objeto sexual, sin darse cuenta que nuestra presencia en la reunión, en la oficina es en calidad de profesionales, nada que ver con ser hombres o ser mujeres.
Tratar a alguien como hombre cuando no corresponde o como mujer cuando se trata de una función diferente a la sexual, no sólo es un desprecio, también una grave confusión.